Los pasajeros del Reyes Lara, esa nave espacial estacionada en un rincón de Gines, llevan ya varios años explorando el mundo exterior que les rodea; cada día sacian su sed de desarrollo y evolución a través sensaciones directas y de la experimentación. Estos pasajeros sin igual, reciben multitud de impulsos diarios sobre los que trabajan para la salida futura de su nave espacial, para ese momento piden a gritos camuflados en miradas, sonrisas y llantos que se les muestre la red de vías que intuyen desde sus ventanillas de pasajeros con curiosidad, con entusiasmo, maravillados por las luces externas, antepasadas, y contemporáneas, con entrega, sin escrúpulos, dispuestos a aventurarse a sus propios caminos permanecen atentos y entregados a cualquier desafío. Desafío como el que la capitana de la nave les propuso para el pasado 11 de febrero de 2016.

 

 

 

Una capitana movida por la razón y el juicio, por el color y por el sonido, movida por la capacidad, la tolerancia, la integración, la emoción, el respeto, el esfuerzo y la imaginación, reforzada por una tripulación expectante a las misiones encomendadas, con sus adversidades, pero siempre dispuestos a la victoria y la conquista del ser. Juntos trabajan con tesón y perseverancia en aquello en lo que creen posible, un mundo lleno de posibilidades para sus pasajeros, posibilidades renovadas, enriquecidas por unos cuantos locos que se esfuerzan en manifestar que debemos creer en las personas.

El desafío del cuidar es tan sólo una de las muchas metas que se marcan en esta nave, que como en muchas otras, (como en todas) cuentan con el apoyo de los Generales.

Gracias a todo el equipo del CEIP Maestro Reyes Lara, a sus niños de infantil hasta 3º de primaria y a su directora Silvia Delgado López por ayudarnos a crear con sus manos y sus gestos de amor, este nuevo lenguaje del cuidado.